INMORTALIDAD (La Píldora)

Adaptación de un extracto del guion de la película “Moico” (en pre-producción)

Marcus
No revelaremos su verdadero nombre.
Hoy: tres de julio de dos mil treinta y siete, cumple sesenta y dos años.
Estudió filosofía en la universidad de Basilea y economía en Harvard.
De origen judeo-alemán vive en Zúrich, y es el heredero de una de las cinco fortunas más grandes del mundo, que incluye bancos, acerías y laboratorios, comunicación y un largo etcétera.
Es uno de los que algunos o muchos llaman “poderosos del mundo”, aquellos que, según dicen están sobre los políticos, los militares, los industriales los banqueros, todos estos al servicio de un puñado de personas como él.
Aun así los tipos como Marcus distan mucho de dominar el mundo como algunos pueden pensar.………………………………………………………………………………………………………………………………….
Aquella mañana la espesa bruma tardó en levantarse en el Zürisee (lago de Zúrich), pero el sol se impuso finalmente disipándola dejando ver primero los cisnes y más tarde  los Alpes nevados, el colofón de una hermosa postal de la Suiza otoñal.
El espectáculo se veía como un gran mural en el amplio ventanal de la oficina de Marcus.
El sol mañanero se filtraba pleno por el cristal y teñía de naranja la mitad del  rostro de Marcus, pero había cierta palidez azulina en su compañero sentado frente a él del otro lado del añejo escritorio de roble vienes, como si ese mismo sol se empeñara en ignorarlo.
A pesar de toda la información que poseía sobre el hombre que estaba enfrente suyo, no podía evitar  una natural envidia y desconfianza ante una mente tan brillante.
Marcus se inclinó hacia delante y miró firmemente a los ojos de George, quería escrutar su emoción en ese momento. Pero no pudo conjeturar nada sobre lo que vio en los ojos claros de George. Unos ojos muy particulares por cierto, ya que uno era gris y el otro levemente azulado  (N. del A.: bromas de niños abstenerse). Tenía una mirada confiada y se mostraba sereno y seguro.
Marcus se sintió contagiado por esa confianza. Algo que en el fondo lo perturbaba, justo a él, que tenía una bien ganada fama de inconmovible.

- Querido George, has trabajado bajo presión y sobretodo has perdido cualquier forma de intimidad en estos últimos diez años. Siento haberte hecho pasar por ello pero la recompensa es…
Hizo una pausa mientras tomaba aire, sabía que era una perogrullada para George pero no la evitó
- …la inmortalidad, nada menos.
George cerró los ojos, un parpadeo eterno que parecía empujar su cabeza hacia abajo, empero esta estaba erguida a la altura de su socio. Ni más ni menos.
- Lo sé Marcus, te entiendo perfectamente.
- Sabía que nuestra sociedad iba a ser desigual, lo acepté en su momento y lo acepto ahora.-No tengo nada que reprocharte.
No había resignación en sus palabras, era algo que él aceptó en su día, algo que representaba una gran oportunidad para su desarrollo profesional, y si había éxito…quién sabe.
- Gracias George, ahora falta tan poco para llegar a buen puerto que no te entretengo más. Tu confianza a estas alturas es el mejor regalo de cumpleaños.
Ambos hombres se pusieron de pie se aproximaron como pudieron separados por el inmenso escritorio y estrecharon sus manos.
Luego  George se evaporó del amplio despacho de Marcus. Habían tenido una experiencia virtual del tipo 3S. Es decir una experiencia en tres sentidos: táctil, visual y auditiva. De hecho, George, el real de carne y hueso, estaba en su laboratorio de Tailandia y Marcus en sus oficinas de Zúrich.
Marcus nunca llegaba a usar un nivel 4S o 5S; donde intervenían los otros sentidos, el olfato y el gusto. Ni siquiera cuando usaba el sistema para tener sexo virtual.

George regresó a su trabajo. Irónicamente era un científico que había regresado a la época de la alquimia: trabajaba en soledad, sin un equipo de colaboradores, apenas un par de ayudantes que no sabían nada de química ni medicina y si de informática. Asimismo trabajaba asesorado por una inteligencia artificial que superaba holgadamente la capacidad de la suma de las mentes de todos los científicos existentes. Su laboratorio era esencialmente un conjunto de pantallas y proyecciones holográficas donde se veían todas las simulaciones de los mainframes de tres diferentes sustratos: quántico, ADN y plasma. Estos procesadores unidos podían simular la vida misma. Hacía rato que la industria había dejado de usar animales vivos como ratas o monos. No tanto por la presión conservacionista sino por el avance de nuevos algoritmos propiciados por la aparición de estos nuevos sustratos y con el envejecimiento y muerte definitiva del silicio en los procesadores.
¿Para qué complicarse la vida con las benditas alimañas y con las protestas y presión de los activistas?
No obstante, él las echaba de menos. Por supuesto no sentía nada por una drosophila melanogaster -mosca de la fruta- pero sí, se había encariñado con muchos ratones, sobre todo aquellos que le dieron satisfacciones profesionales.
Ahora se podía trabajar con seres humanos directamente, aunque fuesen simulados. Seres perfectos aunque sin cuerpo ni alma y dentro de un programa que simulaba todas las millones de operaciones que un cuerpo puede hacer en todos sus órganos incluido el cerebro. Se podía simular la edad del sujeto y crearle diversas enfermedades y se obtenían resultados increíblemente precisos. Estas investigaciones que habían comenzado diez años atrás, y que George comandaba con placer, aún no habían sido experimentadas en seres humanos reales, pero George sabía que tenía una seguridad cercana al cien por cien. Por ello era vigilado por Marcus con tanto recelo. Marcus quería ser el primero en probar los resultados.………………………………………………………………………………………………………………………………….

Las terapias con células madre estaban en auge y, luego de ser una terapia para millonarios, se hallaban listas para estar al alcance de cualquier persona. No hay elite que detenga la tecnología, se abre paso, se hace ubicua en cuanto encuentra un nicho rentable, mas allá de los caprichos y temores humanos. Sin embargo, las autoridades sanitarias a nivel mundial ponían un cauteloso freno a su expansión. Trataban de hacerlo para no impulsar más aun el crecimiento poblacional.
Lo que George tenía entre manos iba mucho mas allá  de estas terapias permitiendo manipular procesos anteriores a la formación de células: manipular aminoácidos y plegar proteínas para obtener nuevas formas de funcionamiento bioquímico. Mediante esta técnica se podía modificar un órgano, un corazón por ejemplo, similar al de un atleta de alto rendimiento, e incluso incorporarle mejoras. A diferencia de las terapias génicas y de células madre que utilizaban la codificación existente en el ADN, esta era una contra codificación: nuevas instrucciones de un ADN programado fuera del cuerpo daban nuevas células jamás vistas antes. Para ello era ineludible construir nano robots de medidas moleculares, con rigurosas instrucciones para manipular átomos y moléculas; como un albañil que ensambla ladrillos para construir un chalet, un edificio de oficinas o una catedral.
Intentaremos explicar mejor esto, y usaremos la popular comparación que siempre hacen los científicos cuando hacen divulgación científica para legos, afirmando que los aminoácidos son los ladrillos de la vida. Deberán excusarnos la poco feliz comparación que ensayaremos, pero se verá al final que podrá resolver al menos la actuación de los nano robots o nanobots.
Observemos.
Podemos imaginar al código genético, que son las instrucciones que dan como resultado un ser humano, como lo que en una obra serían los planos y las especificaciones para construir una casa, pero los obreros, que son las proteínas, quienes deben construir las células y los órganos, necesitan alguien que les muestre qué hacer, ese alguien es un capataz de obra llamado ARN mensajero, quien lleva las instrucciones del código genético a los aminoácidos para formar las proteínas. El problema con esta comparación es que las proteínas son obreros y obra al mismo tiempo. Cada proteína tiene una función y cada una de ellas está determinada por cómo está conformada por distintos tipos de aminoácidos pero además por la forma que tienen, es decir, cómo se pliegan, son como un origami bioquímico. Según su composición y forma es su funcionamiento. Ahora bien, imaginemos que aparece el propietario de la obra e interrumpe la labor del capataz ARN y las instrucciones no llegan como eran originalmente porque ese propietario, que son los nanobots, aportan nuevas instrucciones, esto se ve muchas veces en la construcción de una casa en que las arbitrariedades de un propietario terminan por modificar el proyecto original.
Los nanobots son robots biológicos del tamaño de un espermatozoide o una bacteria grande. Una fila apretada de cinco mil nano robots podría cruzar la uña del pulgar de tu mano. Un ejército con instrucciones muy precisas que permiten hacer reconfiguraciones neuronales y aumentar exponencialmente la inteligencia y  dotar de más memoria al obsoleto cerebro humano.
Muchos de estos robots pueden albergar virus creados específicamente para ser introducidos en las células y provocar cambios en su estructura, no para provocar una enfermedad sino todo lo contrario, dotar a las células de funciones nuevas mejorando su desempeño y rendimiento.
Y hay más aún. Los nanobots, mediante un emisor-receptor proteico, pueden conectar inalámbricamente al cerebro a la internet, una red que ya para estas épocas ha alcanzado un rango de información inquietante y que prácticamente maneja un sistema planetario automatizado. De esa manera esos cerebros mejorados pueden conectarse entre sí sin palabras ni idioma, los pensamientos de uno tomaban forma en el cerebro del otro. La telepatía estaba instaurada.
Mediante esta conexión aparece un nuevo paradigma, una nueva especie, tanto que se podría discutir si se ubica dentro del género Homo. Ya que un cuarto módulo se había agregado sobre la triada cefálica humana compuesta por el cerebro reptiliano, el límbico y el neocórtex. Los tres sistemas que habían conformado el cerebro humano a lo largo de miles de millones de años de evolución.  Ahora una nueva capa se agregaba, aunque no físicamente, por ello el problema del género.
¿Era humana la nueva criatura?
Los nuevos sistemas proteicos creados por los nanobots protegen del desgaste en los telómeros de los cromosomas,  o sea evitan el envejecimiento. Y aún más, las nuevas proteínas pueden rediseñar todo el cuerpo hasta llevarlo a la lozanía de los veinticinco años en aproximadamente un mes, mes y medio. Una persona de setenta y cinco años retrocedería fisiológicamente cincuenta años en ese lapso. Así lo decían las simulaciones. Asombroso, ya que la vida media de las células está entre los siete y diez años. Pero se había conseguido estos tiempos utilizando parámetros genéticos y proteicos de la células epiteliales que se reponen en pocos días.
Demás está decir con tanta parafernalia tecnológica, que los nanobots son aceptados perfectamente por el sistema inmunológico, merced a su misma función expuesta anteriormente, que hace que las proteínas que actúan en ese sistema se modifiquen para no ser atacados.
Todas estas maravillas encerradas en un comprimido de aspecto no muy diferente a una aspirina.
Pero surgió algo que no se pudo prever, algo que escapó al control de los poderosos ordenadores y de los brillantes y poderosos hombres que los detentaban.
Lo que ni Marcus ni George se imaginaron era lo que esta tecnología iba a desatar cuando fuese probada. Un azar no previsto que dejaría escapar algo sorprendente que lo cambiaría todo.………………………………………………………………………………………………………………………………….

George.
Nació en una acomodada familia en Dublín. Es ingeniero en biología celular y molecular formado en Cambridge, de padre irlandés y madre argentina. Hijo único. Casado con Marta y padre de Karina y Dorina, esta última le dio su único nieto, Sergei
Conoció a Marcus treinta años antes en un master en el Caltech sobre inversiones en tecnología genética. Y lo convenció de que podía hacer algo que permitiera el fin de la enfermedad y la vejez. Fue una maravillosa coincidencia porque los dos estaban obsesionados con lo mismo. Se hicieron inseparables, al menos los diez primeros años. Jamás en esos tiempos alguno de los dos hubiese sospechado que uno iba a hacer planes para eliminar al otro.………………………………………………………………………………………………………………………………….

Ahora echemos una mirada sobre la situación del mundo en el momento de la sintetización de estas tecnologías en una píldora. Recordemos que estamos promediando la década de los treinta.
Población: ocho mil ochocientos millones y en aumento. Grandes zonas del planeta ya tienen crecimiento negativo, a pesar de ello, el problema es que aún con decrecimiento el planeta crece insosteniblemente, como un inmenso Titanic que con sus motores en reversa y su timón girado a pleno no puede evitar que la inercia alcanzada le desvíe del colapso con el iceberg. La única diferencia con el Titanic original es que todos saben que van a chocar. Y observan desde la cubierta la ominosa mole de hielo que los aguarda.
Muchas cosas han mejorado, hay energías más limpias y baratas y el problema del agua potable está solucionado. La sanidad va en camino de dominar la mayoría de las enfermedades. Todo ello contribuye a hacer más longevas las personas contrarrestando la tasa de natalidad negativa.
La polución ha disminuido drásticamente  por agentes bioquímicos limpiadores de la atmósfera y la corteza terrestre. Se están recuperando las especies en extinción de flora y fauna y se hacen progresos en revivir algunas ya extinguidas. Por estas mejoras y otras cuestiones que no trataremos aquí, los movimientos ecologistas se han agotado y han sido absorbidos por el sistema.
Es curioso cómo las cosas han mejorado en unos sentidos tan disputados como el de la contaminación o el agua para empeorar en otros.
Políticamente el mundo está centralizado en América, Europa y Asia. Asia comanda a Oceanía y Europa a África. Existe un banco central mundial que coordina las monedas de las tres alianzas. Todo bajo procesos cibernéticos sin intervención humana. Los mandatarios nacionales son meros administradores locales. La brecha entre pobres y ricos ha seguido avanzando, aunque casi la mitad de los pobres, que alcanzan los ya cinco mil millones, viven en condiciones de vida mejores que en décadas anteriores, mientras que el resto ha descendido a una pobreza imposible de imaginar, conformando lo que se llama el cuarto mundo, que no está en regiones o países, sino repartidos en todo el planeta, sobre todo en las mega ciudades.
No existen como antaño movimientos antiglobalización o cosas parecidas anti establishment, han perdido la partida, nunca tuvieron oportunidades.
Hay países como Somalia, Corea del Norte o el Congo que desaparecieron para convertirse en protectorados de la humanidad.
Los ordenadores controlan todo el planeta. George tiene incorporados sistemas de detección y escucha en su cuerpo, cada movimiento, cada palabra que pronuncia, es monitoreado por máquinas al servicio de Marcus. Millones de personas tiene estos sistemas incorporados (más atenuados y con posibilidad de regularlos), por propia seguridad y lo aceptan sin más.
La alimentación también cambió mucho, el ganado esta a la baja, su stock a disminuido al veinte por ciento y por ese motivo hay menos emisión de gases de efecto invernadero a la atmósfera. La carne vacuna, por ejemplo, es de producción sintética y se comercializa con variedades de forma y sabor mejores que la de primera calidad animal de antaño, eso sí, sin colesterol malo.
Los hombres, sobre todo, están desorientados por la pérdida laboral que ahora hacen las máquinas, si hasta hace poco los robots hacían el trabajo pesado ahora detentan puestos gerenciales y directivos y ya existen grandes empresas con un CEO cibernético. El trabajo es escaso para los humanos y las actividades se subvencionan para evitar el alcoholismo, las drogas y la delincuencia. Se hacen terapias laborales simulando los trabajos perdidos.

La nueva revolución copernicana en el área del pensamiento y la educación acepta, y así se enseña en las aulas, que la tecnología no es solo un quehacer humano, sino que es el recurso que tiene la naturaleza en su evolución para crear sistemas cada vez más complejos. Se admite que el hombre es producto de este proceso, que la tecnología es una realidad natural que comenzó en el instante del Big Bang, y no una artificialidad humana. Simplemente la creación de tecnología por los humanos y ahora por la inteligencia artificial es una mera reproducción aumentada de la naturaleza existente desde el comienzo de los tiempos.

En cierta medida parece un mundo mejor, sin embargo es un mundo con tremendos problemas que ponen a todo el entramado social al borde de un gran estallido.
Las religiones han desaparecido prácticamente, quedando relegadas estas  creencias a los miserables de ese cuarto mundo. Religiones oscuras, sin pastores ni dogmas, una anarquía de fe. Los demás  componen  un mundo sin religión que ha aceptado su decadencia. La experiencia de la “New Age” y la Autoayuda, que años antes hicieron furor, son para sonrojarse o reírse de los que alguna vez las practicaron. El mundo es material, y material es el alma de las gentes. El mundo espiritual vive y se sostiene aún en algunos rescoldos de la humanidad.
Es un mundo extravagante, oscuro, triste y desesperanzado. Lo es porque todo ha cambiado pero no el sentir humano;  aquello que le da su identidad.  La emoción más profunda que lo caracteriza, ya no tiene sitio para ser albergada.……………………………………………………………………………………………………………………………

Volvamos a la pastilla
George había aceptado el estado de vigilancia por coacción de Marcus, amenazas de muerte por un lado, hacia él y su familia, y promesas por el otro: fama, dinero e inmortalidad. No eran propuestas que pudiera rechazar. Lo que George sabía es que una vez que el proyecto estuviera acabado él ya no le sería útil a Marcus o más bien representaría un estorbo o una amenaza. Sus miedos hicieron su efecto y George  preservó de las acechanzas de Marcus el único recinto privado donde podía imaginar cualquier cosa que se propusiera: su conciencia, y George pensando y creando era un hombre fuera de lo común en muchos sentidos. A sus sesenta y seis años y medio se lo veía lozano y con mucha chispa emprendedora. Además de sus dotes de científico era capaz de escribir una sinfonía y dirigir una orquesta de ochenta músicos virtuales. O de escribir poesía de puño y letra, sin artilugios solo su arte y su pluma.
Cuanto el proyecto, o sea la pastilla, estaba llegando a su concreción, misteriosamente, George desapareció, dejando a Marcus en un estado de ira y pánico.
Cómo lo hizo es un misterio no revelado, pero vendría bien si este cuento fuese una película o una novela y no una narración real del futuro, con lo cual son detalles poco interesantes para estas épocas. Solo diremos que su hija Dorina y uno de los avatares con los que trabajaba, llamado Moico, tuvieron mucho que ver.
Retomando
Dos meses más tarde Marcus miraba los Alpes y el lago de Zúrich pensativamente junto al gran ventanal. Oyó a sus espaldas la puerta abrirse y cerrarse y se dio cuenta de que su hora había llegado, se dio vuelta y no vio a George sino a un joven de pelo negro hirsuto. Ese joven tenía sendos ojos de colores ligeramente diferentes Marcus lo reconoció inmediatamente, aunque su razón le dijera que ese no podía ser quien era.
Ante tal irrupción, Marcus intentó comunicarse con sus agentes de seguridad pero los sistemas de comunicación parecían estar bloqueados por algo.
Luego de un instante incierto trató de tranquilizarse.
Había algo en ese Joven que aquietó a Marcus, vio como éste llenaba  un vaso de agua y se quedó expectante a lo que vendría.
George se le acercó y sacó algo de su bolsillo, extendió el brazo abrió su mano  y ahí estaba; pequeña, blanca e insignificante, aquella píldora.
- Aquí está, es por lo que hemos trabajado tanto. Tu también te la mereces y luego… luego sabrás quién más la merece.
- George ¿qué me das… veneno acaso?
George lanzó una carcajada como hacía años Marcus no oía en él.
- ¡No, no!
- Mira, preparé con mucho tiempo y mucho cuidado este encuentro, mi intensión era darte muerte, tenía tal resentimiento hacia ti que tu muerte hasta me parecía poca cosa, ahora no se me pasa por la cabeza hacerte daño, me parece una mala elección quitarte la vida, es más, te concedo lo que tú no me querías dar… la inmortalidad, la sabiduría y algo en lo que no pensamos, algo no imaginado que se escapó a nuestros ordenadores y a nuestros propósitos.
- ¿De qué me estás hablando?
George hizo una pausa, sabía que su amigo no iba a entender ni aceptar lo que le iba a revelar, serenamente le respondió.
- te estoy hablando de la Bondad.
La cara escéptica de Marcus no se inmutó, como si no hubiese escuchado nada, apenas una palabra sin ningún sentido para él, y esperó la explicación que debería venir a continuación.
- Te lo explico, es bastante fácil de entender. Mira, la píldora me devolvió mi juventud y me dio una inteligencia tan grande que me permitió descubrir la forma de entrar en tu oficina sin ser detectado. Fíjate…
En ese momento suena el teléfono.
- Atiende Marcus, soy yo, yo que estoy aquí y en la web y puedo aprender de ella y controlar muchas cosas como tu teléfono y tu sistema de seguridad.
Marcus posó la mano en el dispositivo y en la pantalla apareció George, el joven que estaba delante suyo.
George prosiguió
- Entonces comprendí muchas cosas, muchas más de las que hubiéramos imaginado, y lo más importante es que tuve y tengo una experiencia de éxtasis que me da esta compresión. Una plenitud inexpresable.
- ¿Cómo puedes explicar un vacío que está lleno?
- ¿Cómo puedes estar en el sueño más profundo y ser consciente de ello al mismo tiempo?
- He dejado el miedo atrás Marcus, ya no temo, estoy lleno de plenitud, de compasión.
- Compasión por ti, por todos los humanos, y los demás seres de este mundo y el universo, siento el latido de la vida en todos ellos, es algo difícil de explicar solo se puede vivir y quiero compartirlo contigo.
Marcus no sabía qué creer, se preguntaba si todo esto no  era más que una broma tétrica antes de su ejecución. Por un instante pensó en esas películas en que un personaje antes de matar a otro le cuenta todo lo que el guion no pudo contar.
George prosiguió
El ser humano está diseñado y programado por la evolución para el miedo y la escasez y yo he atravesado esa membrana que contenía ese mundo.
- Mira, lo que nos ha llevado evolucionar hasta aquí es el mismo miedo, y en el hombre es como un miedo residual, no el miedo que te ayuda a sobrevivir, sino un miedo que conforma estructuras neuronales que dan por resultado su neurosis.
Marcus no tenía otro remedio que escuchar.
- Querido amigo. ¿te acuerdas cuando estuvimos en el Serengueti, en África y vimos esa leona atacar una manada de gacelas de Thompson y atrapar un ejemplar y disponerse a comérselo? ¿recuerdas lo que más nos llamó la atención?
A Marcus aquel recuerdo le hizo olvidar el miedo que tenía, eran los días de compinches entre ambos y recordar esa pasión mutua le hizo sentir que quizás había algo de misericordia en George, que quizás estuviese siendo sincero con él.
- Sí, cómo olvidarlo. La manada se puso a pastar como si nada a menos de un centenar de metros mientras la leona se comía a alguien de su familia.
Dicho esto Marcus esperó ver a dónde conducía este recuerdo.
La pausa dio paso a un largo monólogo de George.
- Lo que quiero que observes es qué, si en vez de una manada de gacelas hubiese sido un grupo de personas, esa experiencia hubiese sido traumática tanto que hubiera generado un stress de furia, ira, tristeza, venganza o lo que quieras incluir en el coctel, lo que quedaría marcado a fuego en esas mentes. Esa marca a fuego es la que luego genera la neurosis. El no poder olvidar, el recrear el dolor con sufrimiento. El ir más allá de lo que la muerte significa por temor a ella. Esto, que es un ejemplo extremo, ocurre día a día en la conformación de nuestras estructuras neuronales
- Sin embargo esa neurosis ha sido vital y necesaria en el desarrollo y evolución humana, más allá del alto precio que pagamos por sufrirla. Sin ella no hubiésemos evolucionado, estaríamos en los árboles comiendo frutas, no seriamos neuróticos pero permaneceríamos ahí con todos los animales.
- Luego, todo se disparó: el bipedismo modificó la visión y reestructuró todo el cuerpo; huesos, órganos. Obtuvimos un pulgar que nos permitió lanzar con precisión, y sobre todo el cambio de la posición de la laringe que permitió el habla, que dio nuevas conexiones neurales y más  crecimiento del tamaño del cerebro y por consiguiente la imposibilidad de nacer para caminar y ser independientes, porque nuestra cabeza no podía pasar por el canal intrauterino, tuvimos que nacer antes, con lo cual recibíamos más cuidados que cualquier otra especie al nacer. Ahí inventamos el amor, que como toda emoción, era una forma de miedo también. Luego las travesías por todo el planeta, las puntas de flecha, la caza, la agricultura, la ganadería, el comercio, las aldeas, los pueblos… las ciudades.
- La neurosis se instaló dominando todo, sus resultados son tanto las guerras, la esclavitud, los imperios… como los viajes a la luna, la penicilina, los ordenadores, internet…
- Una realidad neurotizada…ese miedo incontrolado.
- Y todo esto al servicio de la evolución mediante la tecnología creada por nuestra neurosis. – Como si fuésemos meros útiles de la evolución en la creación y desarrollo de ella.
- Pero eso llegó a su fin, tú y yo lo hemos conseguido, empujados por todo el linaje biológico y no biológico. La culminación tecnológica que comenzó en el principio de los tiempos.
- Todo esto para llegar a esta pequeña cosa blanca que tengo en mi mano.
- Este logro fue nuestro neurótico deseo.
Ambos hombres estaban de pie. Marcus se impacientaba, todo esto le parecía una cruel venganza de George. Le dio la espada y se dirigió a su sillón, lo miro una vez más sin creer aun la metamorfosis de George. Una cosa era la teoría y otra la realidad que estaba frente de sí.
Marcus quería ganar tiempo y espetó con furia, casi gritando poniéndose de pie.
- ¿La bondad George?… ¿Qué bondad?
- Aparte de rejuvenecerte ¿la píldora te ha hecho más estúpido?
- ¿Es que no ves la realidad? Asómate a la ventana y verás como los hombres se matan… y no ganan precisamente los buenos… ¡ganan tipos como yo!
Ya fuera de sí y gesticulando con los puños cerrados, como queriendo zarandear a George
- ¡Mira como es el mundo real!-¡La bondad es la virtud de los perdedores!
Dicho esto Marcus se desmoronó.
Cada segundo que pasaba era un bálsamo y un dolor indescriptible para él. Una paradoja que solo experimentan los condenados en el patíbulo.
George que lo miraba con tranquilidad retomó la palabra
- Vamos Marcus ¿es que acaso no puedes recordar tu locura juvenil cuando estudiaste filosofía? la bondad de la que te hablo no es la falsa bondad de Hume o la de Rousseau, es más lindante con Nietzsche y su superhombre o el punto omega de Theilhard.
Los ojos de Marcus delataron cierto relajamiento, no lucían tan acerados como de costumbre. Por un momento sintió que algo tocaba una emoción olvidada.
George lo notó y prosiguió
- Es que la bondad y la inteligencia verdadera son intrínsecamente inseparables.
- porque una vez que comprendes todo y te das cuenta, solo sientes plenitud, totalidad que emana una libertad profunda, una enorme compasión que te hace entender el perdón a ti mismo y los demás y eso es todo. Ya no sientes miedo porque no hay escasez.
- No hay nada espiritual ni sobrenatural, ni siquiera científico en todo esto y menos religioso… es así, simplemente natural, evolutivo y… tecnológico. Desde luego.
- Por eso te doy la píldora, para que compartas mi dicha y me acompañes a que todos la compartan.
George puso la píldora al alcance de Marcus que la miró con un deseo insospechado, mucho más que el deseo que tenía antes cuando pensaba en llevar su poder a un grado inusitado.
George sintió que no podía agregar mucho más, solo quiso serenar a Marcus para darle la estocada final.
- No te temo, no puedes hacerme daño, ni yo puedo, ni deseo hacértelo a ti.
- Ahí, en tu móvil tienes una app que es un espectrómetro de masas para solidos, examina con ella  la composición de la píldora, verás que  no contiene nada malo, únicamente lo que tú y yo creamos; lo que soñamos, solo que resultó “algo” diferente.
Marcus se sintió doblegado por la bondad de George, sus hombros se relajaron y su cara recobró cierta candidez perdida. Recordó sus tiempos de estudiante cuando salía a la calle con pancartas en contra de lo que luego sostendría y acrecentaría: el poder de los suyos. En el fondo Marcus era un cobarde, en cuanto sintió el rigor que debería soportar en sus años de juventud por sostener sus ideas, las mandó de paseo y se refugio en el poder y la fortuna familiar. Era un miserable digno de Víctor Hugo.
Se dio cuenta que no tenía escapatoria y se aflojó. Pensó en aquellos días cuando George era su amigo y confidente y como había llegado a temerle y envidiarle.
Tuvo un quiebre emocional, fue apenas un suspiro, una pulsión irrefrenable cómo el momento en que arranca un viejo tren y estás en el andén y saltas al vagón en movimiento sin pensarlo.
Extendió su mano, tomó la píldora, la miró un instante, y sin dudar la tragó ayudado por el agua clara y mineral del vaso que le alcanzó George.
Este solo le dijo:
- Salud viejo amigo…
Y sabía perfectamente lo que estaba diciendo.

Lo que sobrevino después es imposible  de relatar, es algo que ningún mortal entendería.

 

 

 

3 Responses to

  1. nora says:

    Ah, cuantas emociones juntas, elijo una. la esperanza… elijo que esa bondad se impone como el sol en la noche estrellada, y que los miedos y miserias quedan opacados por el amor amplio, profundo y liberador.
    Muy bonito Enis!
    besos

  2. Este relato de Fernando Enis, posiblemente destinado a servir de guión cinematográfico y con la perfecta estructura para ser adaptado a la pantalla, opuestamente a otras narraciones, gana con su contenido didáctico y nos enfrenta ante un panorama que sorprende y engancha al mismo tiempo. El diálogo entre George y Marcus, signado por el largo monólogo del primero, da ritmo a la historia e incentiva la curiosidad acicateada por la profusión de datos científicos y reflexiones existenciales. Es un relato que sale de lo común.

  3. Pingback: MOICO Primer capítulo: “El Encuentro” |

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